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Semana Santa 2024

Viernes Santo

Pasión del Señor

La liturgia del Viernes Santo se compone de tres momentos: Liturgia de la Palabra, Adoración de la Cruz y Comunión. En este día y a través de esta liturgia, se invita a los fieles a fijar su mirada en Jesús, el Crucificado. Cristo murió en la Cruz para llevar a cabo la misión de salvación que el Padre le había confiado: «He aquí el Cordero de Dios que quita los pecados del mundo». «Él -dice Isaías- tomó sobre sí nuestros sufrimientos, cargó con nuestros dolores, y nosotros lo juzgamos castigado, golpeado por Dios» (Is 52,13-53,12). Jesús pagó con su vida el precio más alto por nuestra desobediencia, y lo hizo con amor y por amor: «Jesús, siendo rico, se hizo pobre por vosotros, para que os enriquecierais con su pobreza» (2 Cor 8,9).
A la sombra del Viernes Santo, cada uno de nosotros puede ponerse ante la Cruz y confrontarse con el Señor Jesús sobre sus propios problemas, sus dramas, sus propios sufrimientos. Todas las cuestiones de la vida están iluminadas por la Cruz, hasta el punto de que podríamos decir realmente que «el corazón tiene razones que la razón no entiende». Hay que seguir al Señor Jesús en el amor, hasta el final. Como Él nos ha amado.

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Semana Santa 2024

Jueves Santo 2024

Jueves Santo 2024

Jesús celebra con sus discípulos la fiesta de la Pascua en recuerdo de la liberación de Israel de la esclavitud en Egipto. Durante este banquete, Jesús instituyó la Eucaristía, el sacramento de la salvación, y estableció el sacerdocio ministerial. Pero no se limitó a decir palabras, sino que hizo un gesto que revela el sentido verdadero y profundo de lo que acababa de celebrar: el lavatorio de los pies, es decir, el servicio, el amor. Este gesto lo realizaban los esclavos hacia sus amos y sus invitados, para lavarles los pies cubiertos por el polvo de las calles. Jesús nos exhorta con su ejemplo a servir a los demás. Este es, pues, el «código» a través del cual entender y vivir la Última Cena, obedeciendo a las palabras de Jesús: «Haced esto en memoria mía». No se trata sólo de la repetición de los gestos y palabras de la Última Cena que será la Eucaristía, sino también de «hacer» en el servicio, en el amor mutuo, empezando por los más pequeños. Este es el sentido pleno de la Eucaristía.
El Jueves Santo se convierte así en una escuela de fe y de sabiduría cristiana.

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Semana Santa 2024

Domingo de Ramos

Conmemoración de la entrada del Señor en Jerusalén

Hosanna al Hijo de David, bendito el que viene en nombre del Señor, el Rey de Israel. ¡Hosanna en el cielo!

En este día la Iglesia recuerda la entrada de Cristo, el Señor, en Jerusalén para consumar su misterio pascual. Por esta razón, en todas las misas se hace memoria de la entrada del Señor en la ciudad santa; esta memoria se hace o bien por la procesión o entrada solemne antes de la misa.

Para la procesión se reúnen en un lugar adecuado fuera del templo a donde van a dirigirse,  llevando ramos en la manos y el sacerdote revestido con  ornamentos rojos entonando cantos de jubilo.

Después de la procesión o de la entrada solemne, el sacerdote comienza la misa.

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Cuaresma 2024

Pascua Juvenil / Seamos Puente

Pascua Juvenil 2024 Cristo Vive - Juntos al encuentro del hermano

Año con año, dentro la experiencia de la PASCUA JUVENIL, se ha optado por llegar a aquellos adolescentes y jóvenes que se encuentran alejados de la Iglesia, promoviendo actividades espirituales y pedagógicas dentro de un ambiente juvenil. Propiciando la reflexión y vivencia de los días Santos, la Pasión, la Muerte y la Resurrección de nuestro Señor Jesucristo en un ambiente de espiritualidad y fraternidad entre los adolescentes y jóvenes.

Centramos la experiencia en una vivencia esencialmente misionera, salir al encuentro de los demás, tenemos en cuenta la formación, procurando que esta experiencia parta de la realidad actual del adolescente y del joven, ofreciendo contenidos que respondan a sus necesidades, siempre a la luz del Evangelio y de la mano del Magisterio de nuestra Iglesia Católica; de tal manera que la experiencia pueda ser vivida desde un ambiente espiritual cuyo objetivo prioritario sea el encuentro personal, comunitario encaminado al encuentro con Dios..

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Cuaresma 2024

Pascua Infantil Cristo Vive / Juntos al encuentro del hermano

Pascua Infantil - Juntos al encuentro del hermano

Con gran alegría, los más pequeños de la comunidad vivieron la Pascua Infantil, cuyo lema este año lleva “Juntos al encuentro del hermano”.

El objetivo es que los asistentes conozcan la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo, a través de este encuentro que se celebro los días Lunes, Martes y Miércoles Santo en la parroquia

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Cuaresma 2024 Semana Santa 2024

Recepción de los Santos Oleos

Recepción de los Santos Oleos

MISA CRISMAL.
La tarde del martes 26 de marzo, la Arquidiócesis de Hermosillo celebró su Misa Crismal en la Catedral Metropolitana de Nuestra Señora de la Asunción, presidida por Mons. Ruy Rendón Leal, donde se bendijeron los santos óleos y los sacerdotes renovaron sus promesas sacerdotales.
Esta Eucaristía tradicionalmente es celebrada el jueves santo, pero por cuestiones pastorales, se permite en otro día de la semana santa.

En esta celebración también se consagra el Santo Crisma (de aquí el nombre de Misa Crismal) con el cual son ungidos los nuevos bautizados, son signados los que reciben la confirmación y son ordenados los obispos y sacerdotes.
Además se bendice el óleo para la unción de los enfermos y el óleo de los catecúmenos.
Sigamos en oración continua, implorando la asistencia maternal de Santa María, Madre de Dios y madre nuestra, quien nos acompaña en el caminar.

Estos santos oleos, los recibimos en nuestra parroquia el miercoles por la tarde y nuestro sacerdote el Pbro. Renato Pompa Izaguirre renovo las promesas realizadas en el día de su ordenación sacerdotal

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Cuaresma 2024

Semana de Platicas Cuaresmales

Platicas Cuaresmales

Iniciamos una vez más un itinerario cuaresmal, que nos conduce hacia la gran celebración del Misterio Pascual, es decir la pasión, muerte y gloriosa Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo. Un camino que sin duda nos ofrece una nueva oportunidad para prepararnos espiritualmente, aprovechando todos los medios que nuestra Iglesia, Madre y Maestre nos invita a aprovechar para nuestro bien espiritual.

Es necesario recordar que el espíritu de la penitencia cuaresmal, nos revela que Dios nuestro Padre nos manifiesta su bondad y misericordia, como lo reza la liturgia de este tiempo: “Porque misericordiosamente estableciste este tiempo especial de gracia para que tus hijos busquen de nuevo la pureza del corazón y así, libres de todo afecto desordenado, detal manera se apliquen a las realidades transitorias, que más bien pongan su corazón en las que duran para siempre” (Prefacio II de Cuaresma).

El método que le proponemos para el trabajo de las pláticas cuaresma-les es el de ver, juzgar y actuar: Esto supone un itinerario sistemático, organizado en función de los contenidos. Más que una metodología, el ver-juzgar-actuar celebrar es hoy un estilo de vida y una espiritualidad, que vive y celebra el descubrimiento de la presencia de Dios en la historia, la actitud de conversión personal-pastoral comunitaria continua y el compromiso para la transformación de la realidad.

Tema 1 El desierto una tentación de creer que estamos solos
Tema 2 No confundir a nadie con Jesús
Tema 3 La indignación de Jesús
Tema 4 Con humildad y verdad
Tema 5 El sufrimiento del Hombre, sufrimiento de Dio

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Primer Vigilia de Promoción para aspirantes de la Adoración Nocturna

Vigilia de Propaganda Adoración Nocturna

¡Adorado sea el Santísimo Sacramento!
¡Ave María Purísima!
ADORACIÓN NOCTURNA MEXICANA [ADNOMEX]
CONSEJO SUPERIOR ARQUIDIOCESANO DE HERMOSILLO.

Con gran júbilo y alegría, en audiencia privada y a los pies de Jesús nuestro Señor en el Santísimo Sacramento del Altar, en compañía de 53 hermana(os) aspirantes a pertenecer a la Adoración Nocturna Mexicana, vivimos una maravillosa y muy bendecida velada de Adoración Eucarística, espiando nuestros pecados y los del mundo entero para desagraviar el corazón tantas veces ofendido de nuestro Señor Jesucristo.
Infinitas gracias al Pbro. Renato Pompa I., por su gran apoyo.

Señor, Dios todopoderoso, te pedimos nos concedas como a San Pascual Bailón, una profunda devoción a la presencia de tu Hijo en la Eucaristía y que te adoremos con cuerpo y alma toda nuestra vida. Por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor. Amén.
¡ADOREMOS EN TODO INSTANTE Y MOMENTO, AL SANTÍSIMO Y DIVINO SACRAMENTO! ¡AVE MARÍA PURÍSMA.!
¡Sea por siempre Bendito y Adorado Cristo nuestro Señor Jesús Sacramentado!
¡Nuestro Rey por los Siglos de los siglos. Amen
¡VIVA CRISTO REY Y SANTA MARIA DE GUADALUPE!
Sábado 30/03/2024

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Asamblea General de Pequeñas Comunidades

Asamblea General de Pequeñas Comunidades

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Jornada Mundial del Enfermo 2024

Jornada Mundial del Enfermo

MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO
PARA LA XXXII JORNADA MUNDIAL DEL ENFERMO

11 de febrero de 2024

«No conviene que el hombre esté solo».
Cuidar al enfermo cuidando las relaciones

 

«No conviene que el hombre esté solo» (Gn 2,18). Desde el principio, Dios, que es amor, creó el ser humano para la comunión, inscribiendo en su ser la dimensión relacional.Así, nuestra vida, modelada a imagen de la Trinidad, está llamada a realizarse plenamente en el dinamismo de las relaciones, de la amistad y del amor mutuo. Hemos sido creados para estar juntos, no solos. Y es precisamente porque este proyecto de comunión está inscrito en lo más profundo del corazón humano, que la experiencia del abandono y de la soledad nos asusta, es dolorosa e, incluso, inhumana. Y lo es aún más en tiempos de fragilidad, incertidumbre e inseguridad, provocadas, muchas veces, por la aparición de alguna enfermedad grave.

Pienso, por ejemplo, en cuantos estuvieron terriblemente solos durante la pandemia de Covid-19; en los pacientes que no podía recibir visitas, pero también en los enfermeros, médicos y personal de apoyo, sobrecargados de trabajo y encerrados en las salas de aislamiento. Y obviamente no olvidemos a quienes debieron afrontar solos la hora de la muerte, solo asistidos por el personal sanitario, pero lejos de sus propias familias.

Al mismo tiempo, me uno con dolor a la condición de sufrimiento y soledad de quienes, a causa de la guerra y sus trágicas consecuencias, se encuentran sin apoyo y sin asistencia. La guerra es la más terrible de las enfermedades sociales y son las personas más frágiles las que pagan el precio más alto.

Sin embargo, es necesario subrayar que, también en los países que gozan de paz y cuentan con mayores recursos, el tiempo de la vejez y de la enfermedad se vive a menudo en la soledad y, a veces, incluso en el abandono. Esta triste realidad es consecuencia sobre todo de la cultura del individualismo, que exalta el rendimiento a toda costa y cultiva el mito de la eficiencia, volviéndose indiferente e incluso despiadada cuando las personas ya no tienen la fuerza necesaria para seguir ese ritmo. Se convierte entonces en una cultura del descarte, en la que «no se considera ya a las personas como un valor primario que hay que respetar y amparar, especialmente si son pobres o discapacitadas, si “todavía no son útiles” —como los no nacidos—, o si “ya no sirven” —como los ancianos—.» (Carta enc. Fratelli tutti, 18). Desgraciadamente, esta lógica también prevalece en determinadas opciones políticas, que no son capaces de poner en el centro la dignidad de la persona humana y sus necesidades, y no siempre favorecen las estrategias y los medios necesarios para garantizar el derecho fundamental a la salud y el acceso a los cuidados médicos a todo ser humano. Al mismo tiempo, el abandono de las personas frágiles y su soledad también se agravan por el hecho de reducir los cuidados únicamente a servicios de salud, sin que éstos vayan sabiamente acompañados por una “alianza terapéutica” entre médico, paciente y familiares.

Nos hace bien volver a escuchar esa palabra bíblica: ¡no conviene que el hombre esté solo! Dios la pronuncia al comienzo mismo de la creación y nos revela así el sentido profundo de su designio sobre la humanidad, pero, al mismo tiempo, también la herida mortal del pecado, que se introduce generando recelos, fracturas, divisiones y, por tanto, aislamiento. Esto afecta a la persona en todas sus relaciones; con Dios, consigo misma, con los demás y con la creación. Ese aislamiento nos hace perder el sentido de la existencia, nos roba la alegría del amor y nos hace experimentar una opresiva sensación de soledad en todas las etapas cruciales de la vida.

Hermanos y hermanas, el primer cuidado del que tenemos necesidad en la enfermedad es el de una cercanía llena de compasión y de ternura. Por eso, cuidar al enfermo significa, ante todo, cuidar sus relaciones, todas sus relaciones; con Dios, con los demás —familiares, amigos, personal sanitario—, con la creación y consigo mismo. ¿Es esto posible? Claro que es posible, y todos estamos llamados a comprometernos para que sea así. Fijémonos en la imagen del Buen Samaritano (cf. Lc 10, 25-37), en su capacidad para aminorar el paso y hacerse prójimo, en la actitud de ternura con que alivia las heridas del hermano que sufre.

Recordemos esta verdad central de nuestra vida, que hemos venido al mundo porque alguien nos ha acogido. Hemos sido hechos para el amor, estamos llamados a la comunión y a la fraternidad. Esta dimensión de nuestro ser nos sostiene de manera particular en tiempos de enfermedad y fragilidad, y es la primera terapia que debemos adoptar todos juntos para curar las enfermedades de la sociedad en la que vivimos.

A ustedes que padecen una enfermedad, temporal o crónica, me gustaría decirles: ¡no se avergüencen de su deseo de cercanía y ternura! No lo oculten y no piensen nunca que son una carga para los demás. La condición de los enfermos nos invita a todos a frenar los ritmos exasperados en los que estamos inmersos y a redescubrirnos a nosotros mismos.

En este cambio de época en el que vivimos, nosotros los cristianos estamos especialmente llamados a hacer nuestra la mirada compasiva de Jesús. Cuidemos a quienes sufren y están solos, e incluso marginados y descartados. Con el amor recíproco que Cristo Señor nos da en la oración, sobre todo en la Eucaristía, sanemos las heridas de la soledad y del aislamiento. Cooperemos así a contrarrestar la cultura del individualismo, de la indiferencia, del descarte, y hagamos crecer la cultura de la ternura y de la compasión.

Los enfermos, los frágiles, los pobres están en el corazón de la Iglesia y deben estar también en el centro de nuestra atención humana y solicitud pastoral. No olvidemos esto. Y encomendémonos a María Santísima, Salud de los Enfermos, para que interceda por nosotros y nos ayude a ser artífices de cercanía y de relaciones fraternas.

Roma, San Juan de Letrán, 10 de enero de 2024